Kéfir. Sí. Volvemos con este hermoso producto

Alimentos, Kéfir Add comments

Siguiendo los artículos o posts sobre el Kéfir hoy tengo que explicar dos cosas.

Una es el hecho de que hemos procedido a modificar el sistema porque hace dos años atrás descubrimos que su incesante crecimiento se había paralizado y con el paso de los meses en lugar de haber mas nódulos, la cantidad había ido disminuyendo.

En principio creímos que era la marca de leche en sachets que utilizabamos en función de la enorme cantidad de cosas que le inyectan y que obviamente no son útiles para este cometido. Así fué que cambiamos de marca y probamos casi todas las que están en el mercado. No hicimos pruebas con las pura vida porque si las de sachet tienen muchos ingredientes ajemos a la leche en sí y su vida es corta, las otras obviamente deberían tener muchos más.

Sin embargo, notamos que luego de un viaje , si bien seguimos atentamente el protocolo para estos casos, a la vuelta y al revivirlos a los nódulos, notamos que cada día que pasaba no cumplían con su cometido.

El nuevo sistema que implementamos gracias a Graciela que nos dió su método es el siguiente:

Una vez que colamos el kéfir o la leche kefirada, no lavamos los nódulos sino que los volcamos en el recipiente donde estaban (a éste sí lo lavamos) y le agregamos la cantidad de leche que usamos habitualmente, tapándolo. Lo llevamos a la heladera en la parte baja, por dos o tres días, hasta notar que la leche espesó y volvemos a repetir el procedimiento. El producido lo colocamos en unos vasitos plásticos para su consumo.

En nuestro caso usamos la leche kefirada, Graciela lo convierte en queso.

La segunda parte es, para aquellos por problemas de la utilización de la lactosa o porque no les gusta la leche de vaca realizar el Kéfir pero de AGUA.

Una síntesis de como hacerla (extraída del Libro “Curese con el Kéfir” de Joan Mateu, Edit. Vital, 2000 sería:

– agua de buena calidad (litro y medio)

– nódulos de kéfir (4 chdas)

– azúcar(3 chdas)

–  limón (medio)

–  higos (dos)

Este procedimiento exige guardarlos en lugar oscuro, 20/24 grados o cubriendolo con un repasador y dejarlo fermentar 24 hs. Al transcurrir este tiempo retirar los higos, exprimir el limón y guardarlo tapado en la heladera, debiendo consumirse antes de las 24 horas para obtener el máximo de beneficio.

Esto es una síntesis extractada del Libro citado, sin embargo en Internet podemos obtener misma receta y otras similares, por caso aquí, aquí y aquí.

Tener siempre presente que en un mundo consumista como el que vivimos debemos mantener permanentemente la idea de colaborar con el prójimo por lo que si nos sobra y alguien los requiere, regalemos. Nos sentiremos mucho mejor y estaremos ayudando.

 

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